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Los sistemas interconectados aumentan la seguridad

El control electrónico de estabilidad (ESC, por sus siglas en inglés) es actualmente el sistema de seguridad activa más importante. Es capaz de reconocer los estados de conducción críticos desde su origen y, en caso necesario, interviene de forma automática para tomar medidas correctivas.

"Tras la invención e introducción obligatoria del cinturón de seguridad, el desarrollo y el uso cada vez más extendido del control electrónico de estabilidad desde 1995 ha marcado un hito decisivo en el camino hacia la disminución del número de accidentes en general y de muertes y heridos en accidentes de tráfico en particular", explica Frank Jourdan, miembro de la Junta Directiva de Continental AG y jefe de la división Chassis & Safety. "Esto se debe a que el control electrónico de estabilidad evita que los vehículos derrapen". Y precisamente esta ha sido durante muchos años la causa de un alto número de accidentes con (como mínimo) consecuencias graves. Desde el punto de vista técnico, detrás del concepto control electrónico de estabilidad se esconde un sistema de asistencia al conductor controlado electrónicamente para vehículos a motor, el cual contrarresta el derrape del vehículo a través de mecanismos de activación del motor y del frenado suave y específico de cada una de las ruedas. El ESC constituye la ampliación e interconexión del sistema antibloqueo de frenos (ABS) con un sistema de tracción antideslizante (ASR) y una distribución electrónica de la fuerza de frenado más una regulación del momento de guiñada. En palabras de Jourdan: "Este sistema de asistencia puede evitar que un conductor que se vea en una situación de peligro, como puede ser una maniobra evasiva repentina, pierda el control del vehículo, frenando para ello cada una de las ruedas de forma específica en caso de sobreviraje o subviraje y regulando la potencia del motor a través de la interfaz del motor". Con este fin, el sistema compara el estado de conducción con la intención del conductor hasta 150 veces por segundo. Un sensor instalado en la columna de dirección mide el movimiento del volante en una u otra dirección, lo que sirve para ofrecer indicaciones relativas al sentido de la marcha deseado. Los datos sobre el comportamiento real del vehículo se obtienen a partir de sensores altamente sensibles, los cuales controlan, entre otros, la gestión del motor y el ESC. La pieza central del sistema es el denominado sensor de valor de guiñada, que mide el giro del vehículo alrededor del eje vertical. Hasta 1995 únicamente se empleaba en el sector aeroespacial. El sistema interviene de forma activa tan pronto como la electrónica ESC detecta una discrepancia esencial entre el estado de conducción calculado y los deseos del conductor. En cuestión de milésimas de segundo, o bien se impide un sobreviraje frenando la rueda delantera del lado exterior de la curva, o bien se corrige el subviraje frenando la rueda trasera del lado interior de la curva. Los estudios realizados por los fabricantes de vehículos en 2007 demostraron que los accidentes registrados por sus vehículos desde que se introdujo el control electrónico de estabilidad como equipamiento de serie han disminuido un 15 %. Según otros estudios, el número de ocupantes fallecidos en accidentes de tráfico se ha reducido en un 25 % aproximadamente en aquellos casos en los que todos los vehículos estaban equipados con el ESC. Los investigadores de accidentes comparan el nivel de incremento de la seguridad a través del uso del control electrónico de estabilidad con el del cinturón de seguridad y el airbag. Además, las investigaciones llevadas a cabo por la unidad de accidentología de las aseguradoras que forman parte de la asociación de la industria de seguros alemana (Gesamtverband der Deutschen Versicherungswirtschaft, GDV) han demostrado que, en el caso de los turismos, el 25 % de los accidentes con lesiones corporales y al menos el 35 % de los accidentes mortales podrían evitarse o al menos reducirse considerablemente mediante el control electrónico de estabilidad. Si se aplican estos conocimientos a los accidentes entre turismos y a los accidentes simples en el caso de turismos recogidos en las estadísticas oficiales del año 2007, en Alemania —teniendo en cuenta que en ese año el 36 % de todos los turismos ya estaban equipados con el ESC— alrededor de 21.000 accidentes con víctimas no mortales y alrededor de 400 accidentes mortales podrían haberse evitado (o, como mínimo, podrían haberse atenuado sus consecuencias) gracias al uso del ESC. A la luz de esta idea no es de extrañar que el Parlamento Europeo adoptara una resolución el 10 de marzo de 2009 según la cual, a partir de noviembre de 2011, todos los nuevos modelos de turismo y, a partir de noviembre de 2014, todos los nuevos turismos en la Unión Europea deben estar equipados de serie obligatoriamente con un control electrónico de estabilidad. Así, la UE seguía el ejemplo de EE. UU., donde la obligatoriedad ya entró en vigor progresivamente a partir de 2008. En 2012 siguieron Japón y Corea. Especialmente en los denominados países BRIC (Brasil, Rusa, India y China) existe una necesidad notable de recuperar terreno dado el fuerte crecimiento de su movilidad (automovilística). En China, por ejemplo, hasta el momento solo cuatro de cada diez vehículos nuevos cuentan con este equipamiento.

Electronic Stability Control (ESC)

Sobreviraje: Si el vehículo amenaza con sobrevirar, el ESC interviene y frena las ruedas del lado exterior de la curva. Por lo general, la mayor parte de la fuerza de frenada se aplica a la rueda delantera, donde el resbalamiento es de alrededor del 50 %. De este modo, se genera un momento antagónico que compensa el momento de guiñada que ha originado el sobreviraje.

Subviraje: El ESC interviene cuando el vehículo, en una curva, tiende a seguir recto saliéndose hacia el exterior. En este caso, el ESC frena las ruedas del lado interior de la curva, transmitiendo la mayor fuerza de frenada a la rueda trasera.